La Justicia es como las serpientes
Sólo muerde a los descalzos.
Sus amigos lo buscaban para proponerle un Incidente de Desvanecimiento de Datos. Todo estaría planchado. El flamante compañero de la universidad de Rodrigo se encargaría de los pormenores para lograr que el amigo de Marcos obtuviera su libertad y continuara con su vida.
El plan era que el amigo de Rodrigo, que era secretario del Presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Puebla, se encargara de conseguir que el Juez de la causa otorgara la libertad al procesado.
Se firmaron escritos, se presentaron ante el juzgado de origen. En fin, el abogado defensor fue revocado y la luz al final del túnel pareciera brillar con intensidad. El procesado hacía planes para seguir con su vida en libertad. Marcos se encargaría de financiar la defensa y en un mes todo estaría resuelto. Era marzo de 2017.
Los días pasaron, el abogado Rodrigo se presentó al juzgado, saludó a la Secretaria de Acuerdos non, le hizo saber del recurso que se intentaría, pero olvidó algo: Jamás aceptó el cargo, siguió pasando el tiempo, como en los cuentos, Rodrigo no aparecía.
Un día se realizó un operativo muy importante y los habitantes del fraccionamiento en donde vivía la madre del procesado se alarmaron ante la noticia: Rodrigo era presunto culpable del asesinato, a setenta puñaladas, de una de sus compañeras de Derecho en la Ibero...
Cuando Marcos fue de visita, el procesado, desconsolado, comprendió, que una vez más le habían tomado el pelo. Que es uno más de los pobres seres que creen en la amistad, en el honor del otro, en la palabra dada...su libertad? Ya nadie recuerda para que se prometió y por qué. El delito cometido es considerado grave y Rodrigo jamás aparecerá. Inicialmente sus padres lo internaron en el Hospital Ángeles, que por ministerio de Ley tendría que haber denunciado que Rodrigo, internado por emergencia, presentaba lesiones graves, que iba cubierto de sangre y drogado, que gritaba desesperado, pero su padres, eminentes médicos que tienen sus consultorios en ese nosocomio, lo habían llevado ahí sabedores de que podrían curar sus heridas del cuerpo y posteriormente hacerlo volar a la libertad perfecta, a la que no discute, a la que no investiga.
La muerta? Acaso existe? Necesidad no hay de traerla a colación, las ilusiones destrozadas de la abogada que abrió la puerta de su departamento a su amigo, la vida plena que llevaba, el futuro perfecto que tendría, todo ello quedó en el abandono, sellado con la sangre que fluyó a través de las setenta puñaladas que Rodrigo infringió a la amiga, cuyo pecado fue no querer ser su novia... porque a Rodrigo nada se le niega, nada se le evita, nació para ganar y a ganar lo mandaron sus padres.
Cuando paso por su casa, la de los padres de Rodrigo, me pregunto qué pensarán sus padres, si podrán dormir al saber los alcances de su vástago, si no les preocupará que las siguientes puñaladas sean para otra joven, que se niegue a ser novia de Rodrigo, si acaso será mejor proteger al que huye, sabiendo, como padres. que el que mata una vez, mata dos veces.
El procesado sigue en su celda, desilusionado, sabiendo que los CERESOS mexicanos están llenos de pobres, de ilusos que creen en la justicia y en la amistad.
Rodrigo, vivirá por esos mundos, sus padres siempre lo protegerán.
Marcos sigue por su vida, confiado en que trato de ayudar al procesado, pero no se dio, espera que pronto el procesado le pague el dinero que le entregó en su nombre a Rodrigo, a pesar de saber que los imposibles no suceden...
Así las historias del Cereso, que día a día escuchan los clamores, los suspiros y tal vez hasta los gritos de los que no tuvieron las agallas de huir en pos de una nueva vida, en la que los mismos errores se cometerán...
Así México, con su justicia a la medida, así la Fiscalía Poblana, que no puede hacer nada para atrapar a Rodrigo, una muerta más, una vida más, pero entre tantas no se nota la ausencia...ya nadie la espera.
Los padres de Minerva no son nadie en Puebla, nunca sabrán lo que es la justicia.
El feminicidio impune de la exalumna de la Ibero, Minerva Calderón; su familia sabe quién la mató pero la Fiscalía de Puebla tiene estancado el caso

- Foto: Especial
La familia de la joven que fue asesinada de 70 puñaladas el 21 de marzo de este año, acusa a su amigo José Rodrigo, quien aparece en los videos de las cámaras de seguridad saliendo de su casa el día del crimen, y a quien además le encontraron ropa ensangrentada de su víctima en un cateo a su domicilio
Más de 70 puñaladas terminaron con la vida de Minerva Calderón Hernández después estár con José Rodrigo V. –en su casa en el fraccionamiento San José Vista Hermosa de la capital poblana– el pasado 21 de marzo.
Entre las 4 y 6 de la tarde, José Rodrigo V. había recorrido dos veces las calles de la casa de Minerva. En la tercera vuelta tocó a la puerta, ella le abrió y lo hizo pasar. Los vecinos escucharon después los gritos de auxilio, llamaron a la policía, quien al ingresar al hogar la encontraron muerta.
El joven salió corriendo con su ropa ensangrentada y un cuchillo en la mano en dirección a la casa de su papá en el fraccionamiento Estrellas del Sur para cambiarse de ropa. Desués fue a curarse las heridas en las manos en el hospital Los Ángeles, en donde trabajan como médicos José y Margarita, sus padres
Las cámaras de vigilancia grabaron el momento cuando José Rodrigo huyó tras cometer el crimen. José Rodrigo V. nunca fue detenido ni llamado a comparecer por matar a la joven a pesar del cateo que hicieron las autoridades en la casa de sus padres en el fraccionamiento Estrellas del Sur, en donde encontraron la ropa del joven con sangre de Minerva.
La familia en entrevista con PÁGINA NEGRA insistió que otra prueba contundente es el video en donde se observa cuando el Rodrigo salió de la vivienda con el arma con la que mató a la también abogada.
El 29 de marzo, la Fiscalía General del Estado entregó las pruebas para explicar el caso a la entonces cadena Tv Azteca Puebla, en el que confirmó el cateo en la casa de la familia del joven para su detención. Sin embargo sigue libre.
La familia y los amigos de la víctima denunciaron que el Fiscal Víctor Carrancá protege al asesino, pues los padres de Rodrigo trabajan en el hospital Los Ángeles, el cual cobra los servicios de salud más costosos del estado.
Mine conoció a su asesino en la Iberoamericana
Mine, como le decía de cariño su familia, cumpliría 29 años el 15 de octubre. Es originaria de Durango y decidió estudiar Derecho en la Universidad Iberoamericana de Puebla en la que se graduó con un promedio de 9.7
En la Iberoamericana conoció a José Rodrigo V de 31 años, pues era el mejor amigo de su ex novio, Marcelino. Mine y Marcelino tuvieron una relación de 5 años.
Cuando eran estudiantes, Marcelino y sus amigos visitaban la casa de Mine, quien vivía con su hermano mayor, pues éste estaba estudiando la carrera de gastronomía en el Instituto Culinario de México.
El hermano de la joven y su novio armaron partidas de fútbol además de fiestas en la que los alumnos de Derecho de la Ibero asistían, entre ellos, José Rodrigo.
Mine cerró el ciclo de su relación con Marcelino y se dedicó a estudiar la maestría en la Escuela Libre de Derecho como litigante laborista. Muy poco ejerció su carrera pues recibía un pago ínfimo por sus servicios y en el último año tuvo un cargo administrativo en la delegación de Puebla en el INEGI.
La ex alumna de la Iberoamericana es recordada por sus amistades como siempre posó en las fotos, sonriente. También dijeron que era una persona franca, honesta, amable, que sabía guardar un secreto, inteligente porque aprendió a leer desde los 5 años y que no le gustaba el alcohol ni el tabaco.
Ella siempre fue una chica independiente. A mí que era su madre no me contaba de sus penas pues decía que: era momento de no darme molestias, que ya mucho le había dado, su educación”.
En los últimos 2 años, Mine inició una relación con Juan, quien estudió la carrera de Ingeniero Civil.
Mientras, José Rodrigo la buscaba con el pretexto de que podría atender unos casos como abogada en “sus tiempos libres”.
Rodrigo, amante del alcohol y de los perros
De acuerdo a su perfil de Facebook, José Rodrigo V es amante de los perros y hasta dice trabajar en un “Criadero de Dogos Alemanes”. También era socio del restaurante “Osteria 14” en la colonia La Paz, el cual quebró según sus amistades, por sus problemas con el consumo con el alcohol.
A Rodrigo lo conocen por su carácter “bonachón”.
Es ese gordito que de todo sonríe y no causa sospecha de ser malvado”, agrega una de las declarantes de manera anónima a este diario digital.
El joven de 31 años estudió Derecho en la Ibero pero no ejerció la carrera. Vive del apoyo económico que le dan sus padres, José y Margarita, que son médicos en el hospital Los Ángeles. Ellos viven en el fraccionamiento Estrellas del Sur.
A pesar de que es casado, quienes lo conocen afirman que la que aporta a la manutención de su familia es su concubina. José Rodrigo y su pareja viven en el fraccionamiento de Geovillas, que se encuentra a 5 minutos de la casa de sus padres.
El hijo de los doctores del hospital Los Ángeles es el mayor de dos hermanos más. El joven se encuentra prófugo de la justicia.
Actualmente se sabe por los familiares de Mine que Rodrigo nunca se presentó a declarar sobre el asesinato de la joven, esto a pesar de que en la casa de la mamá encontraron ropa con la sangre de la víctima, lo que hace suponer protección de las autoridades al señalado agresor.
Los padres de Mine y sus amigos demandan justicia a la Fiscalía General del Estado para aclarar el crimen de Minerva.
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